EL ACUERDO COMERCIAL UE-MERCOSUR ENTRA EN VIGOR Y PONE EN MARCHA UN MERCADO DE MÁS DE 700 MILLONES DE PERSONAS

✍️ Manuel V. Gómez
📰 El pais
📅 30 de Abril de 2026


La Comisión calcula que las exportaciones al bloque latinoamericano crecerán un 40% en los próximos años

Casi 27 años de negociaciones entre la UE y Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) para llegar este viernes a una meta: la creación de un mercado de más de 700 millones de habitantes con la entrada en vigor provisional del acuerdo comercial. El camino hasta llegar a este momento ha sido complicadísimo. El último obstáculo llegó en enero, justo después de la firma oficial, la Eurocámara reclamó la opinión del Tribunal de Justicia de la UE y paralizó su ratificación. Pero la Comisión decidió echar mano de su prerrogativa para activar el acuerdo de forma provisional.

Para Bruselas, el pacto comercial con Mercosur es la gran piedra angular de la estrategia diseñada para amortiguar la nueva realidad geopolítica y económica: un escenario en el que Estados Unidos ha dejado de ser el gran aliado fiable que fue y en el que la pujanza de China lleva a la UE a tratar de reducir las dependencias que tiene con el gran gigante asiático. En los últimos dos años, la Comisión ha avanzado con decisión —pese a las resistencias internas (Francia, Polonia, sectores agrícolas)— y ha suscrito y ratificado otros pactos de diferente naturaleza: Australia, India, Indonesia, Chile, Nueva Zelanda, Singapur, Corea del Sur o México. Pero ninguno alcanza la magnitud de Mercosur. “Este acuerdo —y los muchos otros que hemos concluido recientemente o en los que estamos trabajando actualmente— marcará una diferencia real para la economía de la UE y su competitividad global”, destacó este jueves el comisario de Comercio, Maros Sefcovic.

Con la entrada en vigor del pacto, desaparecerán progresivamente el 91% de aranceles a las exportaciones europeas. También desaparecen barreras no arancelarias −trámites administrativos o solicitudes de permisos ahora obligatorios− que facilitarán las exportaciones a las empresas. Según los cálculos más recientes de la Comisión Europea, la eliminación de esos obstáculos servirá para que en los próximos años las exportaciones de la UE a los cuatro países de Mercosur aumenten un 39%, ahora ascienden a unos 57.000 millones, y en el caso de los servicios, un 17% sobre los 29.000 millones actuales.

Para que esto sea así, la Comisión “está llevando a cabo una intensa labor de divulgación estructurada dirigida a las empresas de la UE, incluidas las pymes, para garantizar que dispongan de toda la información necesaria para empezar a explorar las grandes oportunidades que se les abren”, señaló Sefcovic en un comunicado con motivo de la entrada en vigor del acuerdo.

En el estudio que recoge estos datos, también se aprecia cómo la UE ha perdido presencia en Mercosur en favor de China: en 2000, el 30% de las importaciones del bloque latinoamericano procedían de la UE y un 5% del gran país asiático; un cuarto de siglo después, la UE se queda en el 19% y China sube al 27%. El acuerdo comercial puede ayudar a recuperar el terreno perdido.

En Mercosur la expectativa también es alta. Los cuatro integrantes del bloque sudamericano han establecido las reglamentaciones necesarias para que las empresas puedan acceder a los beneficios de los productos sujetos a arancel cero o preferencial. El Ministerio de Agricultura argentino emitió un comunicado en el que celebra la entrada en vigor del acuerdo como “un hito en el comercio entre ambos bloques, al crear un marco regulatorio común que brinda previsibilidad, promoviendo así las inversiones en las cadenas productivas al tiempo que liberaliza el 84% de los aranceles de las exportaciones de los productos agroindustriales del Mercosur y establece cuotas o preferencias fijas para casi el total de los productos restantes, mejorando así el acceso al mercado europeo”.

Para Óscar Guinea, investigador de ECIPE (siglas en inglés del Centro Europeo para el Estudio de la Política Económica), la ventaja de que el acuerdo entre en vigor sin la ratificación del Parlamento es que ayudará a reducir la oposición que hay a él en casi todos los grupos parlamentarios: como se demostró el día en que se aprobó recabar la opinión del TJUE, la posición de los eurodiputados responde tanto a intereses nacionales como ideológicos.

Este investigador defiende que los beneficios se verán desde el primer día. De hecho, en uno de sus últimos estudios calculaba que en los cinco años que pasaron entre la firma del primer principio de acuerdo (2019) y el segundo (2024), el coste habría sido de unos 183.000 millones para las exportaciones europeas, a razón de 3.000 millones al mes. Y si la demora sumara tres años más, elevaría el coste a 280.000 millones.

A este estudio en concreto se refieren desde Eurochambres, la agrupación europea de cámaras de comercio, cuando defienden el pacto. “Las empresas europeas necesitan el acuerdo más que nunca. Durante más de veinte años, las compañías de ambas partes han esperado poder beneficiarse de nuevas oportunidades. Dado que la incertidumbre comercial ha ido en aumento en los últimos años, minando la confianza empresarial y exponiendo a las empresas orientadas a la exportación a riesgos crecientes, la comunidad empresarial acoge con gran satisfacción la aplicación provisional”, explica su director general, Ben Butters.

Aunque no todos son optimismas con el paso que se da este viernes. Esta misma semana se conocía un estudio de dos antiguos economistas de la ONU, Orsola Costantini y Alex Izurieta, que apuntan que los cálculos que ha hecho la Comisión Europea parten de presupuestos muy optimistas. Ellos creen que en los países de Mercosur el acuerdo no se traducirá en más crecimiento, y piensan que al dejar de recaudarse dinero por los aranceles puede haber restricciones fiscales.

También apuntan que en el caso de la UE, las importaciones de vacuno se traducirán en una rebaja de precios del 2% que afectará a los granjeros. Este impacto ya ha sido detectado por otros estudios que, sin embargo, señalan que la rebaja de las rentas sería mínima. Alexandre Gohin y Alan Mattews calculan esa reducción de ingresos en un 0,3%, que se vería compensada con creces por la mejora en otras ramas, entre ellas la agroalimentaria.

Las cuotas de carne (bovino, con 99.000 toneladas anuales; aviar, de 180.000 toneladas) más las de maíz (un millón de toneladas) y el arroz (60.000 toneladas) son uno de los problemas que tiene pendiente de resolver internamente el bloque sudamericano. Falta un acuerdo sobre cómo hacer ese reparto y entonces se asignarán por orden de llegada, lo que prevé una distribución desigual y mayores discusiones internas entre los socios sudamericanos.

Una de las grandes dudas entre los productores agropecuarios del Mercosur es que pasará con las salvaguardas incluidas en el último momento, que permiten a la UE restringir las importaciones en caso de que considere que existe “un perjuicio grave” a los sectores productivos europeos. Las salvaguardas pueden incluso afectar a las cuotas pactadas.

El temor es mucho mayor para el sector industrial, en especial para Argentina y Brasil, los dos países que tienen una industria más desarrollada. La industria argentina se encuentra en números rojos, muy golpeada por la caída del consumo local y la apertura de importaciones a mercados contra los que no puede competir.

El acuerdo comercial UE-Mercosur entra en vigor y pone en marcha un mercado de más de 700 millones de personas | Economía | EL PAÍS