✍️ Juan Antonio Morales
📰 Brújula Digital
📅 27 de junio de 2026
El fallecimiento de Antonio Araníbar Quiroga, uno de los grandes políticos bolivianos del siglo XX, nos ha llenado de tristeza. Toño no se distinguía solamente por su gran estatura física sino y, sobre todo, por su estatura moral.
Yo lo conocí en Cochabamba desde nuestros años mozos y siempre me impresionaba por su combinación de extrema seriedad y de elocuencia. Después tuve la suerte de consolidar nuestra amistad en la ciudad belga de Leuven (Lovaina la Vieja), sede de una famosa y antigua universidad. En los posgrados de Lovaina estudiaron también, además de Toño, los que después serían otros altos dirigentes del MIR, como Alfonso Ferrufino, Franz Barrios Villegas, Miguel Urioste, Jaime Paz Zamora y otros más.
Fundador de la Democracia Cristiana Revolucionaria, antes de irse a Lovaina, y del MIR, al regresar a Bolivia, continuó su incansable lucha por el retorno de la democracia. Participó en la formación de la UDP, la coalición política del MNRI, el MIR y el Partido Comunista de Bolivia y apoyó decididamente a Hernán Siles Suazo –otro gran demócrata– para la Presidencia de la República.
A los pocos meses, el MIR se retiró del gobierno de Siles Zuazo ante el deterioro de la economía y la acusación que se les hiciera a los miristas de ser los culpables de la agravación de la crisis, por la desafortunada medida de la desdolarización.
Si se examina con cuidado, la crisis de los años 80 tenía raíces muy profundas que venían de la bonanza mal administrada de la década anterior, no de la desdolarización. El gobierno de la UDP resolvió mal una crisis que no la había engendrado, pero que para para encararla se necesitaba una gran habilidad política y un conocimiento maduro de los recovecos de la macroeconomía.
Posiblemente, retirarse y dejar el gobierno fue una decisión desacertada que empeoró la situación. La historia juzgará.
Pero lo más lamentable fue la escisión del MIR en varias facciones. Araníbar encabezó una de ellas, con cuadros del partido, mayormente intelectuales que le eran leales, que devendría el Movimiento Bolivia Libre (MBL).
Toño fue también diputado durante el gobierno de Paz Estenssoro. En una notable intervención parlamentaria criticó acerbamente al DS 21060. Yo también lo critiqué, desde otra esquina. Los dos estuvimos equivocados y tuvimos que rendirnos a la evidencia de que el programa de estabilización funcionaba y que las liberalizaciones de los mercados de bienes, crédito y, parcialmente, de trabajo, abrían la economía al mundo.
Sánchez de Lozada, el padre del DS 21060, en vez de resentirse con nuestras críticas, nos invitó, en su primera presidencia, a cooperar con él. El MBL fue un socio junior en esa presidencia de Goni, pero una de las carteras más importantes, la de Relaciones Exteriores, quedó a cargo de Toño. Yo fui al Banco Central de Bolivia.
Antonio dirigió su ministerio con gran competencia y profesionalismo. El distinguido grupo de diplomáticos agrupados en Diplomacia en Democracia sacó, a la muerte de Antonio, una muy valiosa y sentida publicación. Me remito a ella para consignar los logros y el gran desempeño de Araníbar.
El libro autobiográfico La política como opción de vida. Memorias de Antonio Araníbar (Editorial Heterodoxia, 2021) ofrece una remarcable historia del recorrido de la izquierda nacional después de la Revolución Nacional de 1952. El libro también muestra la personalidad de Toño, con sus simpatías y antipatías (que eran pocas). El libro es de gran interés para todos los estudiosos de la Bolivia contemporánea.
Lamentablemente, la persecución del MAS, con cargos infundados prefabricados, obligó a Toño a dejar el país por muchos años. En esos años estuvo en instituciones internacionales de prestigio. Con su alejamiento involuntario, el país perdió a un destacado hombre público y los servicios que podía haber prestado, dadas su competencia y su experiencia.
Regresó al país a pasar sus últimos días. Recibió merecidas distinciones y reconocimientos a la vida de un demócrata cabal por parte de la Cámara de Diputados de la Asamblea Legislativa Plurinacional. Yo lamenté mucho no estar presente en esos homenajes, pero lo tenía en mente.




