EL PLACER DE VIVIR PLENAMENTE

✍️ Manfredo Kempff Suárez
📰 Fundacion Amena
📅 21 de junio de 2025

Hablar de Manfredo Kempff es hablar de coherencia con sus convicciones en la política y en la vida misma. A sus 80 años está escribiendo su décima novela y su pluma como columnista de opinión abre surcos en la opinión pública nacional. Es un referente para hombres y mujeres no solo en Bolivia. Por eso, la Fundación Amena llegó hasta la intimidad de su hogar y ahí nos recibió con los brazos abiertos y con la calidez de hombre que ha acumulado sabiduría en la vida misma como diplomático, escritor y político, así como en los vaivenes de quien ha recorrido el mundo y ha descubierto que para vivir hay que hacerlo con placer, con pasión y con entusiasmo.

La estrategia de su vida es una: “Hay que vivir plenamente. Hay que vivir con lo que a uno le gusta. Que si trabaja en algo, que trabaje en lo que a uno le gusta”. Esa es una lección de su existencia. En ocho décadas de vida, él vive como quiere y como elige en cada día. Su pasión más grande ha sido una, desde que era niño: “Contar cuentos, que después se convirtieron en libros con historias increíbles, fruto de su aprendizaje de la vida y de su imaginación. Ahora mismo está escribiendo el último sobre la Independencia de Santa Cruz.

Su casa refleja eso mismo. Cálida y decorada con mucho gusto y con detalles acumulados a lo largo de su vida. Incluso tiene en perfecto estado un helecho que era de su madre y otras plantas hermosas y de colección. Cada rincón de ese espacio tiene un mensaje.

Pero, ¿cómo se cultiva la creatividad que derrocha en sus libros? La clave para él es la lectura. El placer de devorarse los libros que llegan a sus manos. Con unos de manera más amigable que con otros. Y hay títulos clave como Don Quijote de la mancha, que le tomaron un buen tiempo, pero que degustó con el placer de un sibarita literario.

Como nosotros, está convencido de que la edad da plenitud y no resta capacidades, sino que suma experiencia y sabiduría, Ahí nos cuenta que su primera novela fue publicada cuando él tenía 50 años. De ahí en más no paró y cada suceso importante le dio alas a su imaginación para escribirlo y encontrar la mejor forma de contarlo a sus lectores. Ahora, en pleno 2025 año del Bicentenario de la República de Bolivia, está nutriendo la creatividad para describir la lucha por la independencia cruceña. 

En cambio, su carrera diplomática comenzó temprano como embajador en España. Era uno de los representantes diplomáticos más jóvenes en la Madre Patria. Pero su inserción en la política llegó a su 45 años. Lo que sí destaca es la coherencia y la plomada en la línea adoptada: “un solo partido político”. En una mirada retrospectiva, él piensa que nació impregnado por los vaivenes sociales y políticos de Bolivia. Vivió en el exilio desde niño por las actividades de su padre y luego encaminó su vida por ese rumbo. Ahora no tiene pelos en la lengua para describir descarnadamente la vida de Bolivia.

Las claves de su vida

Manfredo luce como un hombre saludable y por eso le preguntamos cuáles son sus secretos para lograrlo. Él confiesa que no es deportista ni es amante de la comida saludable. En cambio, es exquisito para el sabor y recuerda que siempre comió de todo, aunque tiene ahí un par de fobias culinarias. Los arroces, los mariscos y los guisos son sus preferidos. Come por gusto más que por apetito. En su casa lo saben. 

Caminar ha sido su mayor hábito en el ejercicio. Lo practicó durante años, aunque ahora lo hace con menos frecuencia. 

La tercera clave es la vida social. Si bien asegura que colgó las corbatas y que solo las usa en las bodas, no deja de asistir a reuniones de amigos, de fraternidad y de su comparsa, Los Tauras. Ese es otro tip, porque estar con amigos, reír y los abrazos, que nunca faltan en Santa Cruz, son serotonina pura para el cerebro y dulces para el alma.

La nueva adultez

Tener más de 50 años, vivir a los 60, a los 70 y a los 80 no es como era antes. Manfredo recuerda que la esperanza de vida llegaba a las seis décadas, pero ahora demuestra que una persona de 80 está plena, saludable y capaz de hacer lo que quiera.

“Si a una persona que tiene 40 años le cuesta conseguir trabajo es una barbaridad, porque es el momento pleno de la vida, tanto en el hombre como en la mujer. Están bien físicamente, mentalmente”, asegura y está convencido de que las percepciones de la adultez son diferentes ahora que hace unas tres décadas.

También tiene claro que no basta con ser joven para tener ventajas en relación a las personas más grandes. Por ejemplo, dice que ahora los jóvenes deben gobernar, pero no solo porque tienen juventud, sino porque deben estar preparados para ello, tienen que aprender. “¿Cómo es posible que tengamos diputados y senadores que no sepan leer o escribir o que no leen un libro?”, cuestiona.

Él piensa que los jóvenes y los adultos de más de 50 años pueden hacer un complemento perfecto. Y también llama a mirar lo que pasa en otros países, donde personas de 80 años están gobernando y tiene todas las habilidades para hacerlo.

Sus aprendizajes de vida

Manfredo Kempff habla de tres aprendizajes en su vida. En primer lugar, se ve como una buena persona, incapaz de hacerle daño a nadie. En segundo lugar, afirma que aprendió a amar y que el amor es lindo. Su tercer aprendizaje es la escritura. En las tres cosas asienta la plenitud del momento. 

Para él, la felicidad es efímera, por eso recomienda disfrutar la vida cuando no hay problemas en el camino. Y también exhorta a enfrentar las dificultades para vivir mejor.

Manfredo Kempff y el placer de vivir plenamente